Fuencis Rausell
El Universal
EFE/Reportajes
España es tierra de grandes historias, vive con un pie bien cimentado en longevas raíces y otro pisando el terreno del futuro.
Esta capital es conocida en el mundo entero por delicias como la paella, artistas como Joaquín Sorolla, las "Fallas", que son las explosivas fiestas de marzo, o por crueles personajes como la familia Borgia, que alcanzó el poder en el Vaticano durante el siglo XV.
En el lado contemporáneo, Valencia ha cimentado de fuerte manera su mirada hacia el porvenir.
Donde antes había huertas, ahora hay avenidas, pero la vida sigue su curso gracias a la creación de un gran acuario en el que se reproducen los ecosistemas de diferentes puntos del mundo. El mar lo baña todo. No se pierda un paseo por los fondos marinos, teniendo los pies en la tierra. Una sinfonía para los sentidos.
La Ciudad de las Artes y las Ciencias (CAC) de Valencia (España), cimentada sobre el antiguo cauce del río Turia, es un símbolo que proyecta una imagen del futuro y se convierte así en cuna de grandes acontecimientos internacionales que surcan el mar, como la Copa del América, o pisan la tierra, como la Fórmula 1.
Con una superficie de 350 mil metros cuadrados, el complejo lúdico y cultural aúna en sus cinco edificios una variada oferta de ocio en la que el arte y la ciencia se transmiten a través de exposiciones, proyecciones audiovisuales, espectáculos de ópera y grandes acuarios que dan oxígeno a miles de animales.
A lo largo de dos kilómetros, los edificios diseñados por los arquitectos Santiago Calatrava y Félix Candela han cambiado la fisonomía de la ciudad y representan un nuevo polo turístico en el que se han levantado grandes avenidas donde antes únicamente se extendía un terreno abonado de huertas.
Gran acuario
Ahora el mar se adentra hasta L'Oceanogràfic, un gran acuario que alberga cerca de 45 mil animales de 500 especies distintas, aclimatados en cinco áreas que reproducen los ecosistemas de distintas zonas del mundo, como lo son el mar Mediterráneo, los mares templados y tropicales, el océano Atlántico y las aguas continentales.
Delfines, tiburones, focas y belugas, entre otras especies, aletean en L'Oceanogràfic desde que éste abrió sus puertas en el año 2000, y a ellos se unen desde el mes de mayo pasado medusas, caballitos y dragones de mar, que transpiran en cuatro nuevos acuarios.
Desde hace tres años este espacio organiza cursos de verano para estudiantes de primaria que conjuntan el saber y la diversión.
Para adultos ,y de manera muy especializada, por ejemplo, este mismo recinto será sede del taller de medicina de mamíferos marinos a finales de este año.
Tras la ruta por los fondos marinos, L'Hemisfèric propone al visitante un nuevo viaje dentro del edificio diseñado en forma de un gran ojo humano, cuya pupila es el domo de la sala de proyecciones.
Abierta en 1998, es la única sala en España en la que se pueden ver, sobre una pantalla cóncava gigante de 900 metros cuadrados, tres grandes espectáculos audiovisuales: fenómenos astronómicos del Planetario, películas en gran formato con sistema IMAX y Láser Omniscam de última generación, Laserium.
En colaboración con la Escuela de Ciencias Cosmofísica, organiza actividades para niños. En junio y octubre se llevará a cabo "Pequeastronomía", un taller donde los niños aprenden a observar el cosmos —y la tierra como parte de él— de manera lúdica e interactiva.